El pequeño tiempo de angustia y los engaños satánicos de los últimos días


Antes del fin de tiempo de gracia

En la página 64 [de Primeros escritos] se lee lo siguiente: “...Al comenzar el tiempo de angustia fuimos llenados con el Espíritu Santo cuando salimos a proclamar más plenamente el sábado”.

Esta visión fue dada en 1847, cuando eran muy pocos los hermanos adventistas que observaban el sábado, y de estos eran aun menos los que suponían que su observancia era de suficiente importancia para trazar una separación entre el pueblo de Dios y los incrédulos. Ahora se comienza a ver el cumplimiento de esa visión. El comienzo “del tiempo de angustia” mencionado entonces no se refiere al tiempo cuando comenzarán a ser derramada las plagas, sino a un corto período precisamente antes de que caigan, mientras Cristo está en el Santuario. En ese tiempo, cuando se esté terminando la obra de la salvación, vendrá aflicción sobre la Tierra, y las naciones se airarán, aunque serán mantenidas en jaque para que no impidan la realización de la obra del tercer ángel.

La Iglesia y el Estado se oponen al pueblo de Dios

Todos los que no se sometan a los decretos de los concilios nacionales y obedezcan las leyes nacionales que ordenan exaltar el día de reposo instituido por el hombre de pecado, por encima del día santo de Dios, sentirán no solamente el poder opresivo del Papado, sino también el del mundo protestante, que es la imagen de la bestia.

Los adventistas serán tratados con desprecio

Los que honran el sábado de la Biblia serán denunciados como enemigos de la ley y del orden, como quebrantadores de las restricciones morales de la sociedad, y por lo tanto causantes de anarquía y corrupción que atraen sobre la Tierra los altos juicios de Dios. Sus escrúpulos de conciencia serán presentados como obstinación, terquedad y rebeldía contra la autoridad. Serán acusados de deslealtad hacia el Gobierno.

Condenados a muerte

Se requerirá de los hombres que rindan obediencia a los edictos humanos en violación de la Ley divina. Los que sean leales a Dios y al deber serán amenazados, denunciados y proscritos. Serán traicionados por “padres, y hermanos, y parientes, y amigos” (Luc. 21:16), aun hasta la muerte.

Cómo permanecer firmes bajo la persecución

Los hombres podrán resistir firmes en el conflicto únicamente al estar enraizados y fundados en Cristo. Deben recibir la verdad tal como es en Jesús. Y solo pueden satisfacerse las necesidades del alma cuando la verdad es presentada de esa manera. El predicar de Cristo crucificado, Cristo nuestra justicia, es lo que satisface el hambre del alma. Cuando obtenemos el interés de la gente en esta gran verdad central, la fe, la esperanza y el valor vienen al corazón.

La aflicción purifica al pueblo de Dios

Dios ama a su iglesia con un amor infinito. Nunca deja de velar sobre su heredad. Solo permite las aflicciones que su iglesia necesita para su purificación, para su bien presente y eterno. Purificará a su iglesia así como purificó el Templo en el principio y al fin de su ministerio terrenal. Todas las pruebas que inflige a la iglesia tienen por objeto dar a su pueblo una piedad más profunda y una fuerza mayor para llevar los triunfos de la Cruz en todas partes del mundo.

Espíritus mentirosos contradicen las Escrituras

Los santos deben obtener una comprensión cabal de la verdad presente, que deberán sostener por medio de las Escrituras. Necesitan comprender lo referente a la condición de los muertos; porque aun les aparecerán espíritus de demonios que se darán por sus seres queridos y parientes, y les enseñarán que el día de reposo ha sido cambiado, y otras doctrinas ajenas a la Biblia.

Falsos reavivamientos

Antes de que los juicios de Dios caigan finalmente sobre la Tierra, habrá entre el pueblo del Señor un avivamiento de la piedad primitiva cual no se ha visto nunca desde los tiempos apostólicos... El enemigo de las almas desea impedir esta obra, y antes de que llegue el tiempo para que se produzca tal movimiento, tratará de evitarlo introduciendo una falsa imitación. Hará parecer como que la bendición especial de Dios es derramada sobre las iglesias que puede colocar bajo su poder seductor; allí se manifestará lo que se considerará como un gran interés por lo religioso...

Personificación de los muertos

Satanás puede evocar ante los hombres la apariencia de sus amigos fallecidos. La imitación es perfecta; los rasgos familiares, las palabras y el tono son reproducidos con una exactitud maravillosa... Muchos tendrán que vérselas con espíritus de demonios que personificarán a parientes o amigos queridos y que proclamarán las herejías más peligrosas. Estos espíritus apelarán a nuestros más tiernos sentimientos de simpatía y harán milagros con el fin de sostener sus asertos.

Satanás imita a Cristo en cada detalle

El acto capital que coronará el gran drama del engaño será que el mismo Satanás se dará por el Cristo. Hace mucho que la iglesia profesa esperar el advenimiento del Salvador como consumación de sus esperanzas. Pues bien, el gran engañador simulará que Cristo habrá venido. En varias partes de la Tierra, Satanás se manifestará a los hombres como ser majestuoso, de un brillo deslumbrador, parecido a la descripción que del Hijo de Dios da Juan en el Apocalipsis (Apoc. 1:13-15). La gloria que lo rodee superará cuanto hayan visto los ojos de los mortales. El grito de triunfo repercutirá por los aires: “¡Cristo ha venido! ¡Cristo ha venido!”

La diferencia entre lo falso y lo verdadero

Satanás está tratando de ganar toda ventaja... Disfrazado como ángel de luz, caminará por la Tierra como un hacedor de maravillas. Con un lenguaje hermoso, presentará sentimientos elevados; hablará palabras nobles y realizará acciones buenas. Cristo será personificado. Pero, en un punto habrá una diferencia marcada: Satanás desviará a la gente de la Ley de Dios. A pesar de esto, falsificará tan bien la justicia que, si fuera posible, engañaría a los mismos escogidos. Cabezas coronadas, presidentes, gobernantes en altas posiciones, se inclinarán ante sus falsas teorías.

Oración

Oremos para que, a pesar de la angustia y de los engaños satánicos, estemos siempre cimentados en la Palabra de Dios.





Autora: Ellen G. White
Extraco de: Eventos de los últimos días
Fuente: www.adventistas.org/10dias
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