Cerebro cerrado. Por favor, inténtelo más tarde.

Investigaciones han mostrado que nuestra sensibilidad a los estímulos se reduce por sí misma cerca del 1% al año. ¿Será que tu cerebro está hibernando?

Durante un cuarto de siglo, los investigadores han monitorizado la forma en que nuestros cerebros reaccionan frente a ciertos estímulos y cómo procesan esa información. Han descubierto que cuando el cerebro comienza a estar sobrecargado, construye una dura pared contra los estímulos sensacionales.

La humanidad moderna está expuesta a una exposición cada vez mayor de información dramática, violenta y sensacional, de tal forma que ha obligado al cerebro a recurrir a protegerse a sí mismo.

Hace unos 20 años, los primeros signos de que algo único estaba sucediendo dentro del cerebro comenzaron a ocurrir. Investigadores descubrieron un extraño fenómeno cuando estaban estudiando el proceso del estímulo y las emociones en personas en Alemania.

Cuatro mil personas participaron en un experimento que se extendió durante un par de años. Después del experimento, estaba claro que los participantes no podían oler ni saborear tan bien como antes. “En la zona del olfato y del gusto hubo un cambio extremo”, dice el psicólogo Henner Erter de Munich. “El cerebro había desarrollado un límite de aceptación de estímulos bajo el cual rechazaba procesar cualquier nuevo estímulo” (énfasis añadido) (1).

Nuestra sensibilidad a los estímulos se reduce cada año casi un 1%. Los estímulos más finos son filtrados fuera de nuestra consciencia, dejando más espacio para los más gruesos, sensaciones fuertes. De hecho, algunos psicólogos creen que en cada generación, estamos perdiendo la capacidad de procesar y aceptar los estímulos más sensibles.

El Comité de Psicología Racional (CRP) realizó un estudio en el que se encontró que los adultos que veían vídeos violentos de personas reaccionaron con simpatía y disgusto. La mayoría de ellos rechazaron incluso verlos hasta el final. Pero no se encontró la misma reacción en la generación más joven.

Los jóvenes los miraban impasibles, más interesados en el drama y la excitación. Estos jóvenes dejarían de ver la película porque estaban aburridos, no porque estuvieran disgustados.

El CPR descubrió un tipo de brecha generacional entre los grupos, los cuales fueron definidos como “viejo” y “nuevo” cerebro. El que nació antes de 1949 tenía todavía el “cerebro viejo”. Los que nacieron entre 1949 y 1969 tenían una versión modificada del “cerebro viejo”. Sólo los que nacieron después de 1969 poseían el “cerebro nuevo”.

El “cerebro nuevo” puede, a diferencia del “viejo”, reaccionar en un estado de disonancia-preparación. La disonancia se refiere a una perturbación en un proceso normalmente armonioso. “Los jóvenes”, dice Henner Ertel, “han crecido con contradicciones y las pueden manejar.” En el pasado, podríamos llamar a esta habilidad conocimiento múltiple. Hoy en día se considera normal. (2)

Toda esta información apunta a una sociedad cuyas mentes son cada vez más resistentes a los mensajes extraños, violentos y sensacionales a los que son bombardeadas a diario. Lo triste es que nuestras mentes son cada vez menos y menos sensibles a los mensajes puros y simples que están siendo enviados. Se cree que en algún momento de este siglo, la capacidad de la mente para diferenciar correctamente entre el bien y el mal será casi inexistente.

Satanás no ha estado durmiendo. Se ha hecho experto en el uso de los dispositivos que tiene disponibles, especialmente en esta era de la explosión de la información y de la moderna tecnología. Si hay alguna cosa que desea más que nada, es degenerar la conciencia de las personas hasta el punto de que no sepan diferenciar entre el bien y el mal.

Referencias:
1 y 2. Popular mechanics (1993): 14-20.

Fuente: http://amazingdiscoveries.org/S-deception-music_brain_stimuli

Traducción: Equipo Tocad Trompeta

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