Determinar la voluntad de Dios

Un hecho asombroso: En 1692, la ciudad de Port Royal, Jamaica, se hundió literalmente en el mar cuando fue sacudida por un enorme terremoto. Muchos habían predicho que esta corrupta ciudad de piratas y asesinos sufriría algún día el juicio de Dios. Por tanto, el desastre no sorprendió a nadie, y menos de un puñado de hombres religiosos fueron arrastrados a su destino junto con los malvados. Uno de estos hombres era Lewis Galdy. Cuando llegó la primera sacudida, Galdy fue enterrado profundamente bajo la tierra. Sorprendentemente, se mantuvo consciente y entendía lo que estaba pasando. En oración, se resignó a la voluntad de Dios. Pero unos momentos después, otro terremoto lanzó a Galdy hacia el aire y acabó en el mar. Aterrizó ileso en el agua y nadó hasta un barco que lo recogió.

El lugar más seguro del mundo es estar en medio de la voluntad de Dios.

No hay problema si estás rodeado de guerra, tifones, tornados, volcanes o terremotos. Si tú estás en medio de la voluntad de Dios, no tienes nada de qué preocuparte. La Biblia dice “Y el mundo y sus deseos se pasan. En cambio, el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.” (1 Juan 2:17). Si tú estás siguiendo la voluntad de Dios, tú tienes la vida eterna.

Como pastor, he escuchado a menudo preguntas del estilo: “¿Cómo puedo saber que lo que estoy haciendo es lo que Dios quiere que haga? ¿Cómo puedo determinar cuál es la voluntad de Dios para mi vida? Éstas son muy buenas preguntas. De hecho, son las preguntas más importantes que puedes hacer. ¿Por qué? Porque Jesús nos enseño a decir “hágase tu voluntad”.

Por supuesto, todos debemos respetar los principios generales relativos a la voluntad de Dios, que son universales. La voluntad de Dios para todo el mundo es que seamos santos, amorosos y veraces. Pero el Señor también tiene planes individuales para cada persona, que son tan variados y únicos como lo son los copos de nieve.

¿Por dónde empezamos?

Nos enfrentamos a grandes decisiones en nuestras vidas. Cuando los jóvenes acaban el instituto, se tienen que preguntar: “¿A qué universidad iré? ¿Qué estudiaré? ¿Podré ir?” Después deben decidir en cuanto al trabajo y al cónyuge: “¿Qué trabajo debería conseguir? ¿Con quién me voy a casar? ¿Debería casarme?”

Antes de entrar en determinar lo que Dios quiere que tú hagas en cualquier circunstancia, vamos a tratar algunos aspectos básicos. En primer lugar, es la voluntad de Dios que seas salvo. El Señor es "paciente con nosotros, porque no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2 Pedro 3:9). Lo que estés haciendo en tu vida como una vocación, debería basarse en una relación salvadora con Jesucristo.

Segundo, cuando un desastre natural ocurre, las compañías de seguros a menudo lo refieren como “un acto de Dios”. Esto no es siempre verdad. No todo lo que pasa es la voluntad de Dios. A pesar de que Dios no quiere que ninguno perezca, algunos perecerán. Obviamente, tú y yo también hemos hecho cosas en nuestras vidas que estaban en contra de la voluntad de Dios.

Además, ¿por qué Dios nos dice que oremos para que se haga su voluntad si se cumple siempre de todos modos? Es por eso que debemos buscar la voluntad de Dios en nuestras vidas. Porque la voluntad de Dios no siempre ocurre, tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo para buscar -y estar en- la voluntad de Dios por el bien de su reino.

Así que te voy a dar una lista resumida que te ayudará a determinar cuál es la voluntad de Dios para tu vida. Esta lista proviene de aquéllos que más respeto: el Espíritu Santo hablando a través de la Biblia, grandes eruditos y comentadores bíblicos, y amigos y compañeros pastores. Creo que esta lista se basa tanto en la Palabra de Dios como en el sentido común de cada día.

Estar dispuestos y entregados

El primer paso es el más importante y a menudo es el más difícil: estar dispuesto y entregado. Juan 7:17 dice: “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.” Dios te dejará conocer su voluntad, si tú estás verdaderamente dispuesto a hacerla una vez que sepas cuál es. Pide a Dios que te dé un corazón sumiso y dispuesto.
Por otra parte, entrégate a Jesús antes de esperar que te guíe a algún lugar para trabajar en su nombre. Si tu corazón está en un estado de rebelión y no estás entregado, ¿por qué Dios te mostraría su voluntad? Todo lo que haría sería añadirte culpa acrecentada.

Me gusta especialmente esta simple oración: “Señor, tú eres la aguja, yo seré el hilo. Tú vas primero, y yo iré a dondequiera que me guíes.” Este es el tipo de actitud humilde que necesitamos para discernir la voluntad de Dios (lee Salmo 25:9). Puede que no te guste lo que Él te está mostrando, pero decídete a que por su gracia tú lo harás antes de que sepas siquiera lo que es.

Sé guiado por su Palabra

“Lámpara es para mis pies tu Palabra, una luz en mi camino.” (Salmos 119:105). Cuando tú busques la voluntad de Dios, necesitarás abrir la Biblia más de lo que lo haces habitualmente. Pide a Dios ayuda para encontrar una guía específica en su Palabra para tu vida.

A veces, es posible que descubras lo que la Biblia dice acerca de las opciones exactas que estés considerando. De hecho, la Palabra de Dios tiene un montón de cosas prácticas que decir acerca de la voluntad de Dios. Para empezar, la ley de Dios puede ayudarte a discernir si Él quiere que hagas una cosa u otra. Esto puede significar un enfático “sí” o “no” que se encuentra justo en los mandamientos.

Como pastor, todavía me sorprendo cuando muchos cristianos casados preguntan: “¿Debería dejar a mi cónyuge e irme con otra persona?” Cuando deberían decir: “Me siento tan bien. Podemos ver las bendiciones de Dios. Vemos esto como la voluntad de Dios para nosotros.” Sin embargo, esto no es algo por lo que necesites orar. La respuesta está justo en los Diez Mandamientos. Dios ha dicho claramente a su pueblo que nunca hagan este tipo de cosas. “Dios mío, me deleito en hacer tu voluntad, y tu Ley está en medio de micorazón (Salmos 40:8).

Considera el consejo cristiano

“Sin buen gobierno, la nación fracasa, pero en la multitud de consejeros hay seguridad.” (Proverbios 11:14). En la búsqueda de la voluntad de Dios, encuentra a otros que tengan buen juicio y sean honestos contigo.

¿Qué clase de consejeros? “No erréis, las malas compañías corrompen las buenas costumbres.” (1 Corintios 15:33). En otras palabras, no busques consejo de personas cuyas vidas sean un desastre. Probablemente no estén en la mejor posición para darte consejo.

Sin embargo, amigos creyentes pueden ayudarte a hacer un inventario honesto de ti mismo y descubrir tus dones y talentos. Ellos pueden señalarte una dirección que tú ni siquiera estabas considerando. Al ir creciendo, nadie pensó que yo llegaría a ser pastor. Tampoco se me ocurrió cuando me hice creyente. Pero cuando empecé a dar estudios bíblicos a amigos, más y más gente a la que yo respetaba me dijo: “Doug, ¿has pensado en ser ministro? Pensamos que tienes un don en esta área.” Así que, a través de consejos colectivos de gente creyente, me moví en esta dirección. Dios hará lo mismo por ti, si tú se lo pides.

Ora (y ayuna)

“Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos lo que le hemos pedido.” (1 Juan 5:14, 15). Cuando desees saber cuál es la voluntad de Dios, tendrás que orar para que Él te guíe. Pero también necesitas armonizar tus peticiones con su voluntad.

En Juan 15:15, Jesús dice, “Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. Os he llamado amigos, porque os di a conocer todo lo que oí de mi Padre.” Si quieres conocer la voluntad de Dios, sé un amigo de Dios. ¿Cómo puedes llegar a ser su amigo? Habla con Él. Los amigos hablan acerca de sus planes juntos, así que pasa tiempo orando y hablando con el Señor. Dios te revelará su voluntad a sus amigos y siervos.

Además de orar, tu discernimiento de la voluntad de Dios puede incluir el ayuno, con el que se alcanza un nivel más profundo de la búsqueda de la claridad. En 2 Crónicas 20, cuando Israel fue rodeado por sus enemigos, Josafat ordenó al pueblo ayunar y orar. En respuesta a su obediencia, Dios dio a la nación orientación y liberación. Ayunar a menudo despeja la mente y nos ayuda a separar los deseos de la carne de las prioridades espirituales. Para decirlo más sencillamente, la recepción de las ondas de radio mejora.

Glorifica a Dios y no seas egoísta

“Así, si coméis, o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” (1 Corintios 10:31). Cuando busques la voluntad de Dios, asegúrate de evitar las opciones que no le glorifiquen. Si una de tus opciones haría daño a su reino, entonces es la opción equivocada (lee Mateo 6:33).

En cualquier decisión pregúntale: “Señor, ¿esto alcanzará más gente para ti? ¿Qué hará el mayor impacto para tu reino?” Este es un factor vital en tu proceso de decisión. Es parte de amar a Dios con todo tu corazón, mente, alma y fuerza.

Y tanto como considerar la gloria de Dios en nuestras decisiones, necesitamos recordar el efecto que tendrán sobre nuestro prójimo, si es nuestro cónyuge, padres, hijos o quien quiera que sea. “Porque ninguno de nosotros vive para sí, ni muere para sí.” (Romanos 14:7).

Siempre me entristezco cuando oigo a gente intentando tomar una decisión sobre su vida, y todo lo que ellos dicen es: “¿Qué es lo que significará para mí?” En lugar de esto, deberían pensar en sus familias y en cómo sus decisiones la afectarían. Gálatas 5:14 dice: “Porque toda la Ley se cumple en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Es una señal de verdadera conversión cuando alguien nunca dice: “¿Qué hay para mí?”

Sé paciente y fiel

“Consideramos felices a los que soportaron con paciencia. Habéis oído la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor. El Señor es muy misericordioso y compasivo.” (Santiago 5:11). A la hora de decidir la voluntad de Dios, debes ser paciente.

A veces nos inquietamos y queremos hacer cualquier cosa, aunque seguimos tratando de adivinar lo que debemos hacer. Queremos actuar más temprano que tarde, pero a veces Dios quiere que esperemos. Créeme, es mejor esperar la voluntad de Dios con el trabajo adecuado, el cónyuge adecuado o la escuela adecuada que correr por delante del Señor y tener el trabajo equivocado, el cónyuge equivocado o la escuela equivocada. Serás miserable si no eres paciente.

De hecho, aparentes retrasos pueden significar que, en lugar de que elijas una opción, la voluntad de Dios venga a ti como una entrega especial. Sólo tienes que quedarte donde estás y ver lo que sucede. Dios puede estar diciendo: “Quédate ahí. Voy a cambiarlo todo sin que tú hagas nada.”

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres” (Colosenses 3:23). Pero mientras que estás esperando pacientemente las nuevas indicaciones, continúa haciendo el trabajo que te venga a la mano con todo tu corazón. Muchos no cumplen con la voluntad presente de Dios para sus vidas porque están demasiado ocupados anhelando algo diferente.

Cuenta la evidencia

“En boca de dos o tres testigos se decidirá cada caso.” (2 Corintios 13:1). Cuando enciendes por primera vez un dispositivo de GPS, no puede decirte de inmediato tu localización o qué dirección tienes que seguir. Tienes que esperar un momento para que el GPS se conecte con los satélites. Te habrás dado cuenta que a menudo dice: “esperando más satélites” o “esperando una mejor precisión”, a pesar de que ya te haya dado un camino a seguir. Es captado por otro satélite que le dará instrucciones más precisas, ya que ha “triangulado” tu posición.

Se debe trabajar de esta manera cuando estés tratando de descubrir la voluntad de Dios. Hemos visto una serie de criterios bíblicos de cómo se puede determinar la voluntad de Dios en cualquier aspecto de tu vida. A veces vas a necesitar que algunos de estos criterios se superpongan, para "triangular", antes de que puedas ver realmente hacia dónde te está indicando Dios.

Haz una lista. Pregúntate a ti mismo: “¿Qué dice la Palabra de Dios?” Si la respuesta no es tan obvia como lo que necesitarías, pregunta: “¿Qué opinan mis consejeros?” y ¿Con cuál de mis opciones glorificaré realmente a Dios?” Mantén el recuento de los resultados hasta que tomes una decisión con la que puedas permanecer en ella firmemente.

La perfecta voluntad de Dios

Romanos 12:2 dice: “Y no os conforméis a ese mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestro entendimiento, para que podáis comprobar cuál es la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta.” Por el contrario, muchos cristianos fieles se encuentran haciendo la imperfecta voluntad de Dios. Están inquietos y descontentos. Como resultado, no están siendo el testimonio constante que Dios sabe que podrían ser.

A pesar de que estamos separados de Dios por causa del pecado, Él nos ha dado una manera de descubrir su voluntad, y el poder para hacerla. Finalmente, todo el mundo en el cielo hará la perfecta voluntad de Dios. Si queremos estar allí, ¡debemos empezar a practicar ahora mismo!

¿Tu vida está mal encaminada? ¿Estás luchando para tomar la decisión correcta? ¿Tienes miedo de que Dios pueda llevarte lejos de tu cómodo hogar a una tierra extraña? Recuerda siempre que Dios no quiere lo peor para ti, Él quiere lo mejor para ti. Tienes que confiar en Él, en que al final siempre serás más feliz estando en medio de su voluntad. Sé arcilla maleable en manos del Alfarero y mantén el equilibrio. No sólo tendrás gozo en el cielo, sino que lo tendrás aquí en la tierra.


Autor: Pr. Doug Batchelor
Fuente: http://www.amazingfacts.org
Traducción: Equipo Tocad Trompeta

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Cita escogida

"Los cristianos deben prepararse para lo que pronto ha de estallar sobre el mundo como sorpresa abrumadora, y deben hacerlo estudiando diligentemente la Palabra de Dios y esforzándose por conformar su vida con sus preceptos." - Maranata, 66