ELVIS PRESLEY: PRODUCTO DE LA INTRODUCCIÓN DE LA MUNDANALIDAD EN LA IGLESIA

El Hijo pródigo que nunca volvió...


¿Se imaginaría a Elvis arriba de un púlpito predicando con la Biblia en mano las bondades de Dios?

Tal vez no te parecería tan extraño, si supieras que Elvis fue un niño que asistía a diario a la iglesia.

«En ocasiones, estando en el escenario y viendo a las multitudes gritando, a la vez que extienden sus manos hacia mí, como si tuvieran hambre de algo que yo pueda darles, me he preguntado qué ocurriría si empezara a predicarles el evangelio. Pero jamás he sido capaz de hacerlo»,

Elvis Aarón Presley empezó a cantar en una iglesia de Tupelo del Este (Missi-ssippi), donde su padre era diácono y su madre era maestra de la escuela dominical. Creció oyendo música ‘gospel’ (ya que cantaba en un coro parroquial), música ‘country’ y ‘blues’, el ritmo que sonaba en los bares nocturnos de su época.

Nació el 8 de enero de 1935 y se crió en un ambiente pobre. Debido a un parto complicado, perdió a su hermano gemelo el mismo día en que nació. De ahí que creciera mimado y sobreprotegido.


EL CHICO ESPIRITUAL

Aun en lo alto de la fama, Elvis interpretó canciones cristianas, seguramente para apaciguar su conciencia y recobrar la paz que alguna vez tuvo. Incluso solía llorar cuando alguien le hablaba de Dios. Igualmente se emocionaba cuando escuchaba un himno antiguo, de los que él entonó en sus inicios.

La iglesia donde se congregaba estaba en una de las barriadas más pobres. La pequeña congregación de unos 25 miembros incluía a familiares de Elvis. El primo paterno, Syles Presley, era uno de los principales cantantes y tenía también un cuarteto de Gospel.

Problemas económicos forzaron a los Presley a dejar Tupelo y partir a Memphis en 1948. Hogar, trabajo e iglesia fueron su rutina durante años.

Elvis cantaba donde se le presentaba la ocasión. En su casa, en la escuela o en la iglesia, Pero realmente dio sus primeros pasos en medio de bancas y púlpitos.

Su madre constantemente lo animaba a asistir a las reuniones de jóvenes y el muchacho respondía con gran entusiasmo. Servía en la iglesia, participaba en actividades con la juventud y asistía a los cultos de oración.

En uno de los cambios de residencia, Presley conoció a un productor que lo ayudó a grabar un disco. Su talento fue descubierto y comenzó el recorrido de un artista que con su particular estilo se llenaría de fama y prestigio.


LOS ÉXITOS DEL HIJO PRÓDIGO

Elvis llegó a convertirse en el cantante más famoso del mundo. Ser una estrella lo llevó a alejarse de sus principios cristianos y de Dios por completo.

Sus únicos tres premios Grammy fueron gracias a la música ‘gospel’. Grabó más de 50 canciones cristianas. Entre las premiadas están «How Great Thou Art» (Cuán Grande Es Él) en 1967, como la mejor producción de música sacra. «He Touched Me» (Él Me Tocó) en 1972, como la mejor producción inspiracional.

Estaba muy enfermo física, emocional y espiritualmente. Su corazón también se resintió debido al exceso de peso y a su alto consumo de drogas y barbitúricos.

Llegó a ser grande y famoso, pero en ese instante no quería salir de su mansión. El otrora guapo y elegante joven se convirtió en una persona que se arrastraba con pesadez y agitación.


EL OTRO ELVIS

Su cuerpo paulatinamente se fue desintegrando. Su memoria fallaba, y algunas de sus frases eran incoherentes. Extrañamente desarrolló una fascinación por la muerte.

En ocasiones leía la Biblia a sus amigos concluyendo con interpretaciones propias, fuera del contexto bíblico. También solía abandonar repentinamente reuniones sin importarle la posición jerárquica de los invitados. Después lo encontraban leyendo la Biblia en algún lugar recóndito.

Sus reacciones eran violentas. Se entregaba desenfrenado a las mujeres, alcohol y obscenidades, pero de repente su comportamiento giraba en 180 grados.

Como acto de recogimiento pedía que llamaran al pastor Rex Humbard para que orara por él.

Su desesperación lo llevó a situaciones tristes y vergonzosas para sus padres, quienes le habían entregado una formación cristiana. Elvis llegó a practicar el ocultismo, misticismos orientales, la numerología, astrología, lectura del tarot, horóscopo, parapsicología y la creencia en la reencarnación.


LA DECADENCIA


«Me dijo que su vida espiritual no marchaba. Que había dejado a Dios fuera, que quería recuperar la dicha espiritual de su juventud. Me pidió que orara por él para hallar de nuevo el camino recto», confidenció C. B. Blankenship, un amigo de la familia Presley.

En tanto, Peter Jones, uno de los mejores biógrafos de Elvis, afirmó que el cantante hubiese sido un magnífico evangelista, pues tenía una capacidad de atracción extraordinaria, además de tener talento musical.

«Hablé con Elvis. Oré con él, me dijo: Lo tengo todo en la vida: dinero, fama, admiradoras, pero me siento como el más miserable de los seres vivientes», señaló el pastor Rex Humbard refiriéndose a su último encuentro con el artista.

«En ocasiones, estando en el escenario y viendo a las multitudes gritando, a la vez que extienden sus manos hacia mí, como si tuvieran hambre de algo que yo pueda darles, me he preguntado qué ocurriría si empezara a predicarles el evangelio. Pero jamás he sido capaz de hacerlo», relató él a un amigo creyente.

Tenía millones de dólares, mujeres, cadillacs de colección, propiedades y aviones, pero había perdido a su esposa e hija. Priscila lo dejó en 1973, cansada de que Elvis nunca tuvo tiempo para ella.

A veces hacía dietas, pero al día siguiente comía exageradamente. Sus escasos 70 kilos de cuando partió en su carrera llegaron a convertirse en 115.

Elvis murió el 16 de agosto hace 25 años. Según los informes de la autopsia, la causa no fue una sobredosis, sino un ataque cardíaco.

David Stanley, le recuerda sin embargo leyendo la Biblia a menudo. Solía citar las palabras de 2 Corintios 5:15 sobre la necesidad de vivir para Cristo. El le vio la mañana del día de su muerte de rodillas en el baño.
"Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa" (Marcos 4:19).

"Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, mas para aquel que murió y resucitó por ellos." (2 Corintios 5:15)


Por jovenes-cristianos.com

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